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Matutina del 14 de Enero del 2013

DIOS ESCUCHA LAS ORACIONES

Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. Salmo 34:15.

Cuando Jesús estuvo sobre la tierra y caminaba como un hombre entre los hijos de la humanidad, él oraba.

Y ¡cuán fervientes eran sus oraciones!

¡Cuán a menudo pasaba toda la noche sobre la tierra húmeda y fría, en súplica agonizante!

Y sin embargo, él era el amado e inmaculado Hijo de Dios. 

Si Jesús sentía la necesidad de comunión con su Padre y manifestaba tal fervor en clamar a él, cuánto más nosotros.

A quienes él ha llamado para ser herederos de salvación, quienes somos sujetos a las fieras tentaciones del astuto enemigo y dependemos de la gracia divina para obtener la fuerza para vencer, debiéramos agitar el alma entera para luchar con Dios... 

Satanás siempre está listo para insinuar que la oración es únicamente una formalidad que nada nos resuelve. No soporta que se apele a su poderoso rival. 

Al sonido de la oración ferviente, tiemblan los ejércitos de las tinieblas.

Por temor a que sus cautivos escapen, forman un muro alrededor de estos, para que la luz del Cielo no pueda alcanzar sus almas. 

Pero si en sus angustias e impotencia miran a Jesús, apropiándose de los méritos de su sangre, su Redentor compasivo escucha la oración ferviente y perseverante de fe, y envía un refuerzo de ángeles poderosos para librarlos. 

Y cuando estos ángeles, todopoderosos, vestidos con la armadura del cielo, vienen a ayudar a las almas desmayadas y perseguidas, los ángeles de las tinieblas se repliegan, sabiendo bien que han perdido la batalla, y que otras almas están escapando al poder de su influencia... 

Si usted espera la salvación, ha de orar. Tome tiempo. No sea apurado ni descuidado en sus oraciones. 

Interceda con Dios para que obre en usted una reforma concienzuda, que los frutos del Espíritu moren en usted y que, por su vida santa, usted pueda brillar como una luz en el mundo... 

Tome tiempo para orar. Y al hacerlo, crea que Dios lo escucha; mezcle fe con sus oraciones. Que la fe se aferre de la bendición, y esta será suya... 

Cada petición que se ofrece a Dios en fe y con un corazón genuino será contestada. 

Tal oración nunca se pierde; pero es presunción reclamar que siempre sea contestada de la misma manera y con el don particular que deseamos. 

Dios es demasiado sabio para errar y demasiado bueno para retener alguna cosa buena de los que andan en rectitud –Signs of the Times, 18 de noviembre de 1886.


Matutina del 13 de Enero del 2013

CONFÓRMENSE A LA PALABRA

Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. Mateo 15:9.

Aquellos que desean conocer la verdad no tienen nada que temer de la investigación de la Palabra de Dios.

Pero al llegar al umbral de la investigación de la Palabra de Dios, los indagadores de la verdad deben poner a un lado todo prejuicio y mantener bajo control toda opinión preconcebida, y abrir el oído para escuchar la voz de Dios de parte de su mensajero.

Las opiniones acariciadas, las costumbres y los hábitos practicados por mucho tiempo han de ser probados por las Escrituras.

Y si la Palabra de Dios se opone a sus opiniones, entonces, por el bien de su alma, no luche con las Escrituras, como muchos hacen para la destrucción de su alma, intentando lograr que ellas den testimonio a favor de sus errores.

Que su indagación sea: ¿Qué es la verdad? Y no: ¿Qué es lo que yo he creído hasta aquí que es la verdad?

No interprete las Escrituras a la luz de sus creencias anteriores ni asegure que una doctrina de humanidad finita es la verdad. 

Que su indagación sea: ¿Qué dicen las Escrituras?...

Decida en su mente que sus teorías anteriores deben cambiar si no están en armonía con las doctrinas de la Biblia.

Usted ha sido llamado a ejercer un esfuerzo diligente para descubrir qué es verdad. 

Esto no debe verse como un requisito duro; porque somos llamados a luchar por nuestras bendiciones temporales y terrenales, y no se espera que hayamos de encontrar el tesoro celestial a menos que estemos dispuestos a cavar en las minas de la verdad y ejercer todas nuestras facultades de la mente y el corazón para entender...

Tenga cuidado de no leer la Palabra de Dios a la luz de enseñanzas erróneas. En este mismo terreno es que los judíos hicieron su error fatal.

Declararon que no debía haber una interpretación diferente de las Escrituras que la dada por los rabinos en los años anteriores; y a medida que ellos multiplicaban sus tradiciones y máximas y las revestían de lo sagrado, la Palabra de Dios había perdido su efecto por causa de sus tradiciones.

Y si Jesucristo, la Palabra de Dios, no hubiera venido al mundo, la humanidad habría perdido todo conocimiento del Dios verdadero... 

El plan concienzudo de Satanás es pervertir las Escrituras y llevarnos a colocar una estructura falsa a la Palabra de Dios... 

Todos los artículos de la fe, todas las doctrinas y los credos, por sagrados que hayan sido considerados, han de ser rechazados si contradicen las declaraciones sencillas de la Palabra de Dios –Review and Herald, 25 de marzo de 1902.


Matutina del 12 de Enero del 2013

LA RELIGIÓN DE LA BIBLIA ES PRÁCTICA

La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo. Santiago 1:27.

La religión de la Biblia no es una pieza de ropa que puede ponerse o quitarse cuando se quiera. 

Es una influencia que todo lo trasciende y nos lleva a ser seguidores de Cristo pacientes y sacrificados, haciendo lo que él hacía, caminando como él caminaba... 

Esta religión nos enseña a ejercer la paciencia y a ser sufridos cuando estamos en lugares donde recibimos un trato duro e injusto... 

Pero si permanentemente hacemos de la Palabra de Dios un principio de vida, cada cosa que hagamos, cada palabra o acto, por común que fuere, pondrá de manifiesto que estamos sujetos a Cristo Jesús, al que hemos sometido en cautiverio nuestros pensamientos. 

Si la Palabra de Dios es recibida en el corazón, lo vaciará de la suficiencia propia y de la autodependencia. 

La vida llegará a ser un poder para el bien, debido a que el Espíritu Santo henchirá la mente con los asuntos de Dios. 

Practicaremos la religión de Cristo, porque la voluntad estará en perfecta conformidad con la de Dios...

Escudriñad las Escrituras”. Ningún otro libro le dará pensamientos tan puros, elevadores y ennoblecedores; de ningún otro libro puede usted obtener una experiencia religiosa profunda. 

Cuando usted dedica tiempo al examen propio, a la oración humilde, a un estudio ferviente de la Palabra de Dios, el Espíritu Santo está cerca para aplicar la verdad a su corazón... 

La Biblia y la Biblia sola ha de ser la norma de nuestra fe. Es una hoja del árbol de la vida, y al comerla y recibirla en nuestra mente, nos haremos fuertes para hacer la voluntad de Dios...

Si no recibimos la religión de Cristo al alimentarnos de la Palabra de Dios, no tendremos el derecho de entrada a la ciudad de Dios. 

Al haber vivido comiendo alimento terrenal, educado nuestros gustos para amar las cosas terrenales... no podemos apreciar la corriente pura y celestial que circula [allí]... 

Jesús dice: “Sin mí, nada podéis hacer” (Juan 15:5). 

Al vivir en Cristo, adheridos a Cristo, sostenidos por Cristo, obteniendo alimento de Cristo, llevamos frutos según la similitud de Cristo. 

Vivimos y nos movemos en él; somos unos con él y unos con el Padre. 

El nombre de Cristo es glorificado en el hijo de Dios que cree. Esta es la religión de la Biblia –Review and Herald, 4 de mayo de 1897; parcialmente en Recibiréis poder, p. 118.


Matutina del 11 de Enero del 2013

Oraciones de forma y oraciones de fe

Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. Mateo 6:7.

Hay dos tipos de oración: la oración de forma y la oración de fe. 

La repetición de frases fijas y acostumbradas cuando el corazón no siente la necesidad de Dios es una oración formal... 

Debemos ser extremadamente cuidadosos en nuestras oraciones, de manera que hablemos los deseos del corazón y digamos únicamente lo que queremos decir. 

Todas las palabras floridas que tengamos a nuestra disposición no equivalen a un solo deseo santo. Las oraciones más elocuentes son palabrería vana si no expresan los sentimientos sinceros del corazón. 

La oración que brota del corazón ferviente, que expresa con sencillez las necesidades del alma así como pediríamos un favor a un amigo terrenal esperando que lo haga, esa es la oración de fe. 

El publicano que subió al Templo para orar es un buen ejemplo de un adorador sincero y devoto. 

Sentía que era un pecador, y su gran necesidad lo llevó a un arranque de deseo apasionado: “Señor, sé propicio a mí, pecador”... 

Para comulgar con Dios debemos tener algo que decirle sobre nuestra vida actual. La larga y negra lista de nuestros delitos está ante los ojos del Infinito.

El registro está completo; ninguna de nuestras ofensas ha sido olvidada. Pero el que oyó las súplicas de sus siervos en lo pasado, oirá la oración de fe y perdonará nuestras transgresiones. 

Lo ha prometido, y cumplirá su palabra... 

Después que hemos ofrecido nuestras peticiones, hemos de responderlas nosotros mismos tanto como podamos, y no esperar que Dios haga por nosotros lo que podemos hacer por nosotros mismos... 

La ayuda divina ha de combinarse con el esfuerzo, la aspiración y la energía humanos... 

No podemos ser sostenidos por las oraciones ajenas cuando nosotros mismos descuidamos la oración, porque Dios no ha hecho provisión tal para nosotros. 

Ni siquiera el poder divino puede elevar al cielo a una sola alma que no esté dispuesta a hacer esfuerzos por sí misma... 

A medida que paso a paso ascendamos la escalera iluminada que lleva a la ciudad de Dios, cuántas veces nos desanimaremos y vendremos a llorar a los pies de Jesús por nuestros fracasos y derrotas... 

Pero no cesemos en nuestros esfuerzos. Cada uno de nosotros puede alcanzar el cielo si luchamos lealmente, haciendo la voluntad de Jesús y creciendo a su imagen. 

El fracaso momentáneo debiera hacernos depender más de lleno de Cristo, y debemos proseguir con corazones valientes, voluntad fi rme y propósito inquebrantable –Signs of the Times, 14 de agosto de 1884.


Matutina del 10 de Enero del 2013

Ejemplos destacados de oración

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. Juan 15:7.

La oración es el medio para obtener bendiciones que no recibiríamos de otro modo. Los patriarcas eran hombres de oración, y Dios hizo grandes cosas para ellos.

Cuando Jacob dejó la casa de su padre para ir a una tierra extraña, oró en contrición humilde, y en las horas de la noche el Señor le respondió por medio de una visión.

Vio una escalera, brillante e iluminada; su base reposaba en la tierra, y su peldaño más alto alcanzaba el cielo más alto...

Después, mientras regresaba a la casa de su padre, luchó con el Hijo de Dios toda la noche, hasta el amanecer, y prevaleció.

Se le dio la seguridad: “No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido” (Gén. 32:28). 

José oró, y fue preservado del pecado en medio de influencias que habían sido calculadas para apartarlo de Dios. 

Cuando fue tentado a dejar el camino de la pureza y la rectitud, dijo: “¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Gén. 39:9).

Moisés, quien oraba mucho, era conocido como el hombre más manso sobre la faz de la tierra.

Por su mansedumbre y humildad fue honrado por Dios, y cumplió con fidelidad las responsabilidades elevadas, nobles y sagradas que se le habían confiado.

Mientras conducía a los hijos de Israel por el desierto, vez tras vez parecía que serían exterminados por causa de sus murmuraciones y rebelión.

Pero, Moisés fue a la Fuente misma de poder; colocó el caso ante el Señor...

Daniel era un hombre de oración, y Dios le dio sabiduría y firmeza para resistir cada influencia que conspiraba para atraerlo a la trampa de la intemperancia.

Incluso en su juventud fue un gigante moral, en la fortaleza del Poderoso...

En la prisión de Filipos, mientras sufrían por los crueles latigazos recibidos, Pablo y Silas oraron y cantaron alabanzas a Dios, y los ángeles fueron enviados del cielo para librarlos.

La tierra tembló bajo los pasos de estos mensajeros celestiales, y las puertas de la prisión se abrieron súbitamente y dejaron libres a los prisioneros...

Debiéramos continuamente ir disminuyendo la dependencia terrenal, e ir aferrándonos del Cielo –Signs of the Times, 14 de agosto de 1884.


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