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Matutina del 11 de Agosto del 2011.

¡ÁMATE!
Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Mateo 22:39.

Esta es una orden divina: ama a Dios, pero ámate también a ti. Si no te amas tú mismo, no podrás amar a los demás.

Pero, amarse a sí mismo con equilibrio resulta difícil, después de la entrada del pecado en este mundo.

¡Necesitas sentirte digno de ser feliz y de realizarte como persona!

Parece fácil, pero no lo es: implica reconocerte en condiciones de ser querido tal como eres.

El pecado hace dos cosas terribles: o te lleva a creer que eres el centro del universo o hace que te sientas sin ningún derecho de ser feliz.

Existe mucha gente que, cuando se mira en un espejo, no puede evitar compararse con los demás, y cree que no vale nada y que no sirve para nada.

Eso es lo que aprendió, desde niño, con la ayuda de padres exigentes que, a veces, le enseñaron a compararse con los demás.

Lo triste de todo esto es que el cuerpo expresa constantemente lo poco que te quieres con malestares y enfermedades. 

Los problemas de relación también son una evidencia de falta de autoestima, porque lo que haces contigo mismo lo haces también con los demás.

Gente querida, que vive a tu lado, termina siendo víctima de tu frustración y tu descontento.

Si no te amas a ti mismo, ¿cómo estarás siempre conforme, disfrutando de la vida y valorizando a los demás?

Tu vida se transformará en un calvario de calamidades y en una cadena de desencuentros, errores, fracasos y accidentes, que te harán sentir miserable.

Todo lo que parece estar mal a tu alrededor es resultado de un proceso autodestructivo inconsciente, de una forma de pensar negativa que solo crea problemas.

Pero, la buena noticia es que Jesús vino a este mundo no solo a morir por tus pecados, sino también a devolverte el equilibrio de tu valor.

Ama a Dios con todo tu corazón, y el resultado natural de esa entrega será tu propia valorización.

Con este pensamiento en mente, sal para enfrentar las luchas de este nuevo día. Por donde vayas, valoriza a las personas, reconóceles la dignidad, enséñales a crecer.

Quiere decir, ámate a ti mismo y proyecta, en los demás, la gratitud que sientes en tu corazón porque Dios te amó primero. 

No te olvides, ama a tu prójimo, pero como a ti mismo.


Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo

Matutina del 10 de Agosto del 2011.

CADA DÍA
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Mateo 6:11.

Hay dos expresiones que están colocadas no sin motivo, en la Oración Maestra de Jesucristo. Las expresiones son “Cada día” y “Hoy”.

Tienen que ver con el tiempo; con vivir el tiempo; saber vivir el tiempo.

Jesús sabía que uno de los males del ser humano, a través de todos los tiempos, sería el mal de la ansiedad.

La ansiedad es la extraña y obsesiva preocupación por problemas que, en la mayoría de los casos, todavía no existen.

Los inventamos, los imaginamos, y morimos a los pocos intentos porque no podemos solucionarlos.

En la famosa oración del Padrenuestro, Jesús nos enseñó a pedir, para hoy, el pan de cada día. Deja para mañana el problema de mañana: basta a cada día su afán.

¿Por qué deberíamos confiar en el pan de hoy? Porque ya es nuestro. “Danos nuestro pan”, dice la oración.

A lo largo de los tiempos, esta fue una dura lección para ser aprendida por los hijos de Dios.

En el desierto, mientras el pueblo de Dios peregrinaba, tuvo lugar un incidente que demuestra la exagerada preocupación del pueblo por los problemas del mañana.

Sucedió cuando Dios les envió maná del cielo, para alimentarlos.

El Señor les había dado la orden de recoger solo para el día; pero, los israelitas quisieron cuidar, también, del pan del día siguiente, y recogieron el doble.

La historia narra que, a la mañana siguiente, el maná del día anterior se había malogrado, y solo encontraron gusanos.

¡Lección fuerte la de Dios, en aquella ocasión!

Pero, también, lección mal entendida; porque mucha gente cree que el pueblo simplemente estaba siendo previsor, y no desobediente.

¿Cuál es la diferencia entre previsión y ansiedad?

Previsión es guardar algo que vas a necesitar mañana; ansiedad es preocupación por lo que no necesitas todavía.

Deja que llegue el momento; confía en Dios y en sus promesas.

Un nuevo día nace para ti. Como todos los días, está lleno de desafíos. No los subestimes, no te escondas de ellos; no huyas de tu responsabilidad:

enfréntalos en el nombre de Jesús.

Sal con tu confianza depositada en alguien que jamás sufre derrotas.

Pero, concentra todas tus fuerzas en la solución de los desafíos de hoy; deja los de mañana para mañana.

Ah! Y ora, diciendo: “El pan de cada día, dánoslo hoy”.


Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo

Matutina del 9 de Agosto del 2011.

¿PARA QUÉ VIVES?
Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Mateo 5:15.

Hay dos pensamientos en el versículo de hoy. El primero es que todos venimos a este mundo con un propósito.

No “se enciende una luz y se pone debajo de un almud”.

La luz existe para alumbrar; no puede permanecer oculta. Si, por algún motivo, pierde su propósito, de manera natural pierde, también, su razón de existencia.

Si esto es verdad con relación a la luz, lo es mucho más con relación a ti. Tú eres la luz del mundo; lo dijo el propio Señor Jesús.

Por tanto, a fin de que puedas ser feliz y estés realizado en la vida, necesitas descubrir para qué viniste al mundo.

Nadie nace por coincidencia: si estás vivo, tienes una misión a cumplir.

El segundo pensamiento es que el cumplimiento de tu misión requiere dedicación.

No es simplemente porque tu vida tiene un propósito que ese propósito será alcanzado: hay que colocar la luz “sobre el candelero”.

En cierta ocasión, preguntaron a Tomás Edison en qué radicaba el secreto de tanta productividad.

“Diez por ciento de inspiración y noventa porciento de transpiración”, fue la respuesta.

Edison no se conformó con ser luz, sino también puso la luz sobre el candelero.

El cumplimiento de cualquier propósito requiere esfuerzo; nada que valga la pena sucede por acaso. Detrás de cada victoria existen horas de preparación y de ejecución.

¿Cuál es el propósito de tu vida? Jamás lo sabrás, si no vas a la Palabra de Dios.

Ella es la fuente de sabiduría: la Biblia te muestra de dónde viniste, por qué existes y hacia dónde vas.

Ve a ella en busca de inspiración; Dios te infundirá fuerza y valor a través de su lectura. Pero, después, atrévete a pagar el precio de tus sueños: coloca tu luz sobre el candelero.

¿Y si no hay candelero? Búscalo, invéntalo, fabrícalo; no lo sé.

Lo único que no puedes hacer es quedarte de brazos cruzados, esperando que las cosas caigan del cielo.

Con estos pensamientos en el corazón, sal esta mañana a buscar el candelero. Seguro de que Jesús está a tu lado, pero recordando el consejo del Maestro:

Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa”. Mateo 5:15.


Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo

Matutina del 8 de Agosto del 2011.

ESCRITO ESTÁ
Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. Mateo 4:10.

El enemigo de Dios es también tu enemigo. En realidad, tú nada le hiciste; su odio es gratuito. 

No puede con Dios, y se las toma contigo porque sabe que tú eres precioso a los ojos divinos, y la mejor manera de tocar el corazón de Dios es hacerte sufrir.

Pero, en fin, ese no es el problema. El pensamiento del versículo de hoy es que la mejor manera de derrotar al enemigo es con la Palabra de Dios.

Lo interesante de la historia es que, a veces, la mejor arma que el enemigo usa para derrotarte también es la Palabra de Dios.

A Jesucristo, el enemigo se le presentó citando los escritos de los profetas, pero fuera del contexto, arreglados a su manera, haciéndoles decir lo que él deseaba y no lo que el texto decía.

Pero, Jesús conocía bien el texto y lo confrontó con la verdad.

El tema central de hoy es la adoración. Desde el cielo, Lucifer deseó la adoración para sí.

Cuando no logra que los seres creados caigan en sus trampas, intenta llevar la adoración humana hacia cualquier cosa, menos hacia Dios: adorar cualquier idea, filosofía de vida u objeto ya es adorarlo a él.

Pero, ¿por qué esto es tan importante para el diablo?

Por la sencilla razón de que, si retiras tus ojos, tu atención y tu adoración de Dios, ya perteneces al reino de las tinieblas, y consecuentemente, al reino de la derrota, de la mentira, de la mediocridad y de la muerte.

Tú única seguridad, en esta vida, es saber lo que la Escritura dice.

No se trata solo de memorizar versículos y repetirlos, como si fuesen un amuleto contra el mal.

Se trata de encarnar la Palabra de Dios en tu experiencia; hacerla realidad, vivirla en las varias circunstancias del día.

La Palabra de Dios es vida: te lleva a la vida eterna, te muestra el camino, te alumbra, te enseña.

Es el mapa para que no te extravíes, en este mundo de dificultades y de tristezas.

Haz de este día un día de comunión con Jesús.

Abre la Palabra de Dios, graba sus consejos en tu corazón y, cuando tengas que enfrentar al enemigo, que puede presentarse disfrazado de adversidad, enfermedad o pruebas, haz como Jesús, y dile:

Escrito está”. Mateo 4:10.


Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo

Matutina del 7 de Agosto del 2011.

¡ARREPENTÍOS!
Y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Mateo 3:2.

La voz que clamaba en el desierto era la voz de Juan. Su mensaje era directo, claro, sin medias palabras.

Él no estaba preocupado en ser políticamente correcto.

Tampoco era grosero, al punto de no considerar los sentimientos de las personas.

Era un hombre de Dios, y sabía que su misión era preparar el terreno para la llegada de Jesús.

Su mensaje era el arrepentimiento. “Arrepentirse”, en griego metanoeo, significa cambiar de manera de pensar; dar media vuelta; reconocer que la senda que estás siguiendo está equivocada y regresar.

Para los judíos, significaba volverse a Dios.

¿Por qué volverse? Porque te hiciste tuyo, cuando perteneces a Dios; te apoderaste de la vida que el Señor solamente te prestó.

Dijiste, como el hijo pródigo: “Dame la parte de la hacienda que me pertenece”, cuando nada es tuyo en realidad.

Pero, el pensamiento del texto de hoy no es solamente un llamado al arrepentimiento, sino también muestra el secreto para el arrepentimiento.

Porque el arrepentimiento genuino no es fruto del esfuerzo humano; ningún ser humano es capaz de reconocer que está errado y, mucho menos, de dar media vuelta.

El ser humano es terco, por naturaleza. Y torpe. Porque, aunque sus intenciones sean las mejores, solo corre detrás de lo que le causa dolor.

Juan enseña que el arrepentimiento es el resultado del acercamiento del Reino de los cielos; los otros evangelistas llaman, al Reino de los cielos, “Reino de Dios”.

El Bautista se refiere a Jesús: Jesús se acerca, y el resultado es el arrepentimiento.

La iniciativa es divina; el Señor no me deja abandonado a mi triste decisión.

Es verdad que yo había escogido el camino del mal, pero Jesús se acerca, el Reino de los cielos viene a mí, con el fin de mostrarme cuán insensato soy, y para mostrarme un camino mejor.

No intentes cambiar de vida solo; no lo lograrás. Morirás, sangrando, en el desierto de tus buenas intenciones.

Simplemente, permite que el Señor te alcance. ¡Deja ya de correr! ¡No te escondas en tu moralismo, ni en tus promesas ni en tu dominio propio!

Solo déjate encontrar, porque desde la eternidad Jesús salió a buscarte.

Enfrenta este nuevo día confiando en Jesús, y no en ti. Permite que el Señor trabaje en ti y por ti. Recuerda el mensaje de Juan: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”.


Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo

Matutina del 6 de Agosto del 2011.

VINO
Y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno. San Mateo 2:23.

¿Quién vino y de dónde? En el contexto del versículo de hoy, Jesús venía de Egipto; antes de Egipto, provenía de Belén. ¿Y antes de Belén?

El problema con los seres humanos es que solo vemos las cosas de la carne.

Somos incapaces de entender las cosas del Espíritu, a no ser que Dios opere, en nosotros, el milagro del nuevo nacimiento.

En cierta ocasión, Felipe habló a un amigo acerca de Jesús, y la pregunta del prejuicioso Natanael fue: ¿Puede venir algo bueno de Nazaret?

Todos estaban equivocados: Jesús no provenía ni de Egipto ni de Belén, ni siquiera de Nazaret; él venía del cielo. Desde la eternidad y por la eternidad, había sido uno con su Padre, y lo había dejado todo, por amor al ser humano.

Nadie tiene el derecho de verlo como un simple ser humano. Fue el más extraordinario de los hombres, sí; no hubo, ni lo habrá, jamás maestro como él.

En él, la historia converge. Pero, a pesar de todo eso, Jesús no era un simple ser humano: era Dios hecho hombre.

Jamás podré entender la maravilla de su amor. ¿Cuánto valgo yo, para que él lo haya dejado todo y haya venido a buscarme?

No lo sabré; ni necesito saberlo. Porque lo único que Jesús desea es que yo crea y que lo acepte, a pesar de no entenderlo.

El texto de hoy afirma que los profetas habían predicho que Jesús sería llamado nazareno, por vivir en Nazaret.

Es verdad. Pero, esto no era un simple asunto de gentilicio; en el fondo era, también, una cuestión de incomprensión.

Natanael representaba a la humanidad, al preguntar si de Nazaret podía salir algo de bueno.

¡Pobre ser humano, que solo puede ver las cosas de la tierra! Mientras tus ojos vean apenas el plano horizontal de la vida, estaráslimitado a la confusión y a la desesperación de este mundo.

El mensaje de hoy es un desafío a ver la vida desde la perspectiva vertical. Alza los ojos y mira, en el cielo, a un Dios capaz de mostrarte la solución cuando piensas que todo está perdido.

Sal hoy, a enfrentar los desafíos, pensando en el sentido espiritual de lo que menciona Mateo:

Y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno”. San Mateo 2:23.


Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo

Matutina del 5 de Agosto del 2011.

¿NO TE COMPRENDEN?
Y Ana le respondió diciendo: no, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. 1 Samuel 1:15.

El diálogo con su madre la había destrozado. Ingrid se preguntaba cómo una mujer tan inteligente y a la que siempre había admirado se mostraba incapaz de aceptar la decisión de la hija.

–¡Te estás volviendo loca! ¡Te han hecho un lavado cerebral! –le gritó.

Los ojos de aquella mujer, dulce y amorosa, ahora destellaban fuego. El único delito de Ingrid era haber descubierto verdades bíblicas y desear respetarlas.

Si, al menos, la madre aceptase estudiar la Biblia con ella, con el fin de comprobar lo que la Palabra de Dios dice... Pero, la señora se negaba, y simplemente respondía:

–¡Necesitas respetar la tradición de la familia!

¿Hasta qué punto la tradición es correcta? Ingrid se sentía incomprendida. Quería ser una mejor persona, y la madre insistía en hacerla sentir peor.

La joven se encontraba sola. Como una flor del desierto, tratando de resistir el vendaval. ¿Alguna vez te sentiste así?

Las personas te juzgan, sin entender las razones de tu corazón; te condenan injustamente; te niegan el derecho de explicar.

El texto de hoy presenta la historia de una mujer incomprendida, como Ingrid. Ana había ido al Templo a orar, suplicar y clamar.

Lo estaba haciendo en silencio, aunque sus labios se movían. El silencio es el templo sagrado del alma, que mucha gente trata de profanar. En el silencio de su corazón, Ana conversaba con Dios.

El sacerdote la vio de lejos, y pensó que estaba ebria; la juzgó y la condenó. A pesar de ser un líder religioso, fue incapaz de comprenderla.

Si hasta un ministro de Dios no logró entender el dolor de un corazón angustiado, ¿qué podrías esperar de otras personas? ¡Sigue adelante!

No permitas que la incomprensión ajena interrumpa tu comunión con Jesús. Él te oye. Sabe lo que necesitas; conoce tu dolor. Eso es lo único que importa. Olvídate de lo que los demás piensen.

En tus horas de tristeza; cuando sientas el corazón a punto de explotar dentro de ti; cuando te veas inclinado a retrucar la agresión humana, piensa en la respuesta de Ana:

No, señor, yo no he bebido vino ni sidra, sino que soy una mujer atribulada y estoy derramando mi alma delante de Jehová”. 1 Samuel 1:15.


Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo

Matutina del 4 de Agosto del 2011.

CONTIGO
Estaba, pues, Jehová con Josué, y su nombre se divulgó por toda la tierra. Josué 6:27.

¿Cómo definir, con palabras, el dolor de Jaime? ¿Cómo explicar la causa de sus lágrimas? No es fácil.

Los sueños son sagrados. Nacen en el alma, se van formando como un niño en el vientre materno: esperas, ansioso, el día de verle el rostro.

Pero, ¿qué sucede si pasa el tiempo, y la realidad no aparece?

Miras hacia adentro, y allí, en lo recóndito de tu ser, solo encuentras restos de algo que se negó a ver la luz. Y te asustas, y sientes que tu sueño se transformó en una horrible pesadilla.

Jaime soñaba con ser rico y famoso. Pensaba que, para eso, el primer paso sería liberarse de los “tabúes que el cristianismo le imponía”.

Al final de cuentas”, pensaba, “vivimos en un mundo en que no hay lugar para los melindres de la conciencia”.

Y partió, como el águila, rumbo al infinito de sus aspiraciones. Voló, voló y voló, en busca del sol.

Y de repente, sintió las alas chamuscadas en el fuego de la fama; y volvió, solo y triste, de regreso a su realidad de dolor y de lágrimas.

Diferente realidad la de Josué. “Su nombre se divulgó por toda la tierra”, afirma el texto.

El joven líder de Israel no buscó fama: busco servir, y el resultado fue la fama. Diferente de Jaime, que buscó la fama y encontró el dolor.

Estaba, pues, Jehová con Josué”. Esta frase expresa el secreto de Josué: Dios controlaba su vida y sus decisiones. Él era el principio, el medio y el fin de su experiencia.

En el poder de Dios, enfrentó a los ejércitos enemigos de Canaán y los derrotó. Cada victoria alcanzada lo preparaba para la siguiente.

Su confianza en Dios aumentaba. Aumentaban, también, su dependencia y su sumisión.

Pero, esta sumisión, lejos de convertirlo en un debilucho lleno de “tabúes”, lo convertía en un guerrero intrépido, capaz de ver la victoria antes de que los enemigos surgiesen.

La preocupación que dominaba sus actos no era alcanzar la fama, sino servir a Dios y a su pueblo. La fama fue la consecuencia natural de ser guiado por el Señor.

Haz de este un día de confianza y de entrega a Dios; ten la seguridad de que tus decisiones no son solamente tuyas.

Pide la aprobación divina y, después, parte rumbo a las grandes victorias que el Señor tiene preparadas para ti.

Porque “estaba, pues, Jehová con Josué, y su nombre se divulgó por toda la tierra”. Josué 6:27.


Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo

Matutina del 3 de Agosto del 2011.

EN TODO
Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro. Deuteronomio 4:39.

En las instalaciones internas del ala nacional del aeropuerto Benito Juárez, de México, se encuentra el “Taba bar”, un restaurante en el cual las personas comen algo mientras esperan su vuelo.

Faltan dos horas para el mío; voy a Minatitlán, en el Estado de Veracruz. Mientras llega la hora, abro la computadora y escribo este devocional.

Aprende y reflexiona”, aconseja el versículo.

El aprendizaje es el resultado de la reflexión: no existe aprendizaje sin reflexión.

Pero, vivimos en un mundo apresurado y no hay tiempo para detenerse y pensar por qué las cosas son como son, o qué lecciones podemos aprender de lo ocurrido.

El consejo de hoy es que debemos reflexionar y aprender que el fundamento de una vida realizada y feliz es saber “que Jehová es Dios, arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro”.

Simple. Y, al mismo tiempo, complicado. Simple, para el alma sencilla que abre el corazón a Dios; complicado, para la mente extraviada en los laberintos del racionalismo.

Con frecuencia, Dios permite que el ser humano siga su propio rumbo. No discute con él; lo deja avanzar por los caminos arriesgados que su naturaleza escoge.

Quisiera intervenir, detenerlo, decirle: “Hijo, ese camino te va a llevar a la destrucción”.

Pero, no puede: te dio libertad, incluso para abandonarlo, consciente de la temeraria actitud que escogiste.

Sería tan fácil buscar a Dios y tomar en serio sus enseñanzas; pero, el hombre moderno prefiere escoger sus propios dioses: pequeños, manipulables; dioses de plástico, incapaces de determinar lo que es bueno o malo.

Que se limitan a dar el visto bueno al extravío humano.

Reflexiona y aprende”, es el consejo de hoy. Detente. Deja de correr como si tuvieses miedo de tu propia sombra.

Piensa en la manera en que estás viviendo. Reflexiona. Vuelve a pensar una y otra vez. Si lo haces, tus noches tendrán el brillo de las estrellas, y tus días, el resplandor del sol.

Verás que vale la pena vivir, aunque el dolor toque a la puerta de tu corazón; aunque las dificultades aparezcan como nubes cargadas de lluvia.

Aprenderás a sonreír mientras los otros lloran, y a tener esperanza cuando los demás desesperan.

Por eso, hoy, no empieces el día sin recordar la amonestación divina: “Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro”. Deuteronomio 4:39.


Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo

Matutina del 2 de Agosto del 2011.

¡APRENDE A PEDIR!
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Mateo7:7, 8.

No necesito de Dios”, decía Augusto, lleno de orgullo.

“Dios es una muletilla que los débiles usan para esconder su fragilidad y falta de valor para enfrentar los problemas de la vida”.

Brillante como pocos; inteligente, al punto de discutir con los profesores y dejarlos en malos lienzos. Respiraba soberbia.

Miraba a los demás como si él estuviese en un pedestal, por encima de los pobres mortales.

La vida, sin embargo, fue cruel con él. Una noche, mientras regresaba de una fiesta, su automóvil salió de la carretera y tuvo un accidente casi fatal.

Llevó meses para recuperarse; pero jamás volvió a ser lo que era. Quedó condenado a una silla de ruedas para el resto de su vida.

Tres meses después, regresó al hospital por causa de otro accidente: la silla de ruedas resbaló por una rampa, y cayó desde una altura de tres metros.

Los testigos dicen que no aceptó ayuda; no pidió, no buscó, no llamó...

Pedir, buscar y llamar son tres verbos que expresan dependencia. Tú solo pides cuando necesitas, buscas cuando no tienes y llamas cuando deseas entrar.

¿Sabes lo que Jesús quiere decirte? Que el primer paso del vencedor es reconocer sus limitaciones: tú eres dependiente; no solo de Dios sino también de las otras personas.

No eres una isla en este mundo; nadie lo es. Todos dependemos de todos.

Puedes ser bello como un par de ojos azules, pero necesitas de los pies, por inferiores o detestables que te parezcan.

Jamás subestimes a los demás; no los consideres innecesarios. Por abundantes que sean tus talentos, por brillante que seas, eres mucho más productivo, más noble y más grande cuando aprendes a pedir, a buscar y a llamar.

Pero, evidentemente, cuando Jesús pronunció estas palabras estaba hablando de su infinito amor, listo a ser derramado en la vida de quienes lo reconocen como Dios.

Por eso, hoy, no te atrevas a enfrentar los peligros de la vida sin pedir, buscar y llamar. Jesús está allí, a tu lado, dispuesto a oír tu voz.  Quiere hacerte grande, pero necesitas sentirte pequeño.

Si te consideras grande, ¿qué puede él hacer por ti?.


Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo

Matutina del 31 de Julio del 2011.

VICTORIA FINAL
Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra. Filipenses 2:10.

Llovía en San Pablo, la noche en que un avión de la línea TAM se salió de la pista, en el momento del aterrizaje; atravesó la avenida Rubem Berta y se estrelló contra las construcciones del otro lado.

En el trágico accidente, murieron casi cien personas.

Me llamó la atención la reacción del familiar de una de las víctimas: “¡Dios no existe!

¡No puede existir, si permite una cosa de estas!”, decía a gritos delante de las cámaras de televisión.

La gente herida reacciona de este modo ante el sufrimiento; es una manera muy humana de enfrentar el dolor.

Sin embargo, en ese momento el enemigo debió haber soltado una carcajada, en la inmensidad del universo, pensando que había ganado la batalla.

Él provocó el dolor, y quien llevó la maldición fue Dios. Siempre fue así.

Todo lo que te hace sufrir y abre impiadosamente las heridas de tu corazón, es provocado por el enemigo.

Su propósito es hacerte volver en contra de Dios. Así fue con Job.

Su historia contiene la teología del dolor. El enemigo le quitó todo y lo dejó en la peor situación, enfermo de sarna desde los cabellos hasta los pies. La propia esposa le dijo: “Maldice a Dios y muérete”.

Pocos seres humanos llegaron a las profundidades del sufrimiento como Job.

El relato es explícito al mostrar que el diablo provocó todo esto, con la intención de que Job pensase que el dolor provenía de Dios.

La obsesión del enemigo es “probar” que Dios es injusto, duro y cruel con sus criaturas.

Y, sin importar el método que tenga que usar para alcanzar sus objetivos, los usará.

Sin embargo, el texto de hoy afirma que llegará un día en que toda rodilla se doblará, reconociendo que Dios tenía razón y que las acusaciones del enemigo eran falsas.

Mientras ese día no llega, deposita toda tu confianza en Dios. No permitas que las ondas agitadas del mar de esta vida hagan vacilar tu fe.

Busca a Jesús todos los días, convive con él cada instante, cuéntale tus tristezas y dificultades. Y permite que él enjugue tus lágrimas.

Un día, entonces, junto con los redimidos de todos los tiempos, levantarás las manos hacia el cielo, para recibir a tu Salvador.

Y ese día verás: “que en el nombre de Jesús se dobla toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra”. Filipenses 2:10.


Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo

Matutina del 30 de Julio del 2011.

VIDAS QUE INSPIRAN
No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Salmo 91:5-6.

Por los pasadizos secretos del alma o por los pantanos traicioneros del espíritu, a través de generaciones, transitan en tropel los temores.

Vienen atraídos por las historias que la mente arranca de lugares lejanos e ignotos.

Comienzan a arribar cuando cae el sol, silenciosamente... Se sientan formando círculos y perturbando la paz.

Existe gente que no logra dormir; los somníferos resultan insuficientes para ahuyentar los temores que tomaron de asalto la ciudadela del corazón.

El salmista David sabía bien lo que era eso: huía de un enemigo real; el rey Saúl deseaba destruir al joven que Dios había escogido para ser su sucesor.

El monarca no aceptaba que había pasado su oportunidad. El poder tiene la capacidad de enviciar a la persona: quien lo tiene, no quiere perderlo y hace cualquier cosa con tal de conservarlo.

David huía, andando por el desierto y durmiendo en cuevas. Aquellas noches, solitario y perseguido, supo lo que era el miedo.

Pero descubrió, también, lo que significa tener un Protector como el Dios Todopoderoso, a quien había decidido servir.

El salmo 91, de donde extraje el texto para el devocional de hoy, es un salmo de confianza, y sirve de inspiración para todos aquellos que, de una forma o de otra, enfrentan enemigos reales o imaginarios.

El miedo paraliza, te incapacita para avanzar, te hace retroceder; te quita, poco a poco, hasta las ganas de soñar y de vivir.

Lo llaman depresión: son miedos que la mayoría de las veces no tienen razón de ser; pero el espíritu tiene sus pantanos, oscuros e incomprensibles. Si es de día, sufres porque es de día y, cuando la noche llega, los temores continúan.
El consejo del salmista es que, si vas a esconderte bajo las alas de tu Protector, no tienes razón para vivir angustiado. Nada de lo que te hagan tocará tu vida, ni siquiera las fuerzas de las tinieblas.
Por eso, hoy, sal a correr detrás de tus deberes diarios seguro de que tu vida está escondida en Jesús.

Si es así: “No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya”. Salmo 91:5-6.


Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo

Matutina del 28 de Julio del 2011.

BURLADORES
Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias. 2 Pedro 3:3.

Moreno, setenta años, cabellos y barba emblanquecidos por el tiempo, rostro apacible y andar pausado: el hombre parece un abuelo cariñoso, que lleva un regalo a sus nietos.

Es eso lo que cualquiera pensaría, al verlo caminar por las calles de una ciudad, vistiendo traje oscuro, con un maletín de cuero negro en la mano derecha.

La verdad es otra. El anciano no lleva regalo alguno: el maletín esconde una bomba en forma de noticia. La noticia sacudirá a la opinión pública mundial; provocará las reacciones más controversiales.

Al dar la vuelta al mundo, el hecho lleva a muchas personas a pensar que aquel anciano está fuera de sus cabales; otras, creen que el hombre del maletín negro solo busca promoverse.

Al fin de cuentas, los hombres públicos necesitan estar siempre en evidencia. Y Ernie Chamber, senador independiente por el Estado de Nebraska, es un viejo, polémico e irreverente hombre público.

Catorce de septiembre de 2007. Diez y treinta de la mañana. El senador Chamber entra en la corte del Condado de Douglas, mira hacia todos lados, como un niño careciente que desea llamar la atención, y hace explotar la noticia: abre un proceso judicial en contra de Dios.

En el proceso, el abogado afroamericano, que nunca ha ejercido la carrera, acusa a Dios de ser el causante de todas las “inundaciones devastadoras, terremotos horrendos, terribles huracanes, plagas, pestilencias, acciones terroristas, hambrunas, guerras genocidas” y otras tantas catástrofes mundiales que aterrorizan a la humanidad.

El proceso judicial que Chamber inició en contra de Dios, inverosímil como pueda ser, muestra la irreverencia del hombre moderno, típicamente incrédulo, contra Dios.

En segundo lugar, la preocupación del ser humano con la realidad atemorizante de nuestros días: algo extraño sucede en este planeta, y solo no lo ve quien no quiere verlo.
Si hay una verdad meridiana en la Biblia, es el hecho de que Jesús volverá a esta tierra, con el fin de poner punto final a la historia del pecado.
Pero, también afirma que, en los últimos días, habrá gente incrédula que se burlará de esta verdad.

¿Cuál es tu actitud? ¿Te estás preparando para aquel gran encuentro o te dejas contagiar por la cultura de nuestros días? 

Tu respuesta es clave, porque: “en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias”. 2 Pedro 3:3.


Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo

Matutina del 26 de Julio del 2011.

FIDELIDAD
Si fuéremos infieles, él permanece fiel; él no puede negarse a sí mismo. 2 Timoteo 2:13.

Giovanni no entiende la incoherencia de su loco corazón. Ama a la esposa; ella es lo cotidiano, lo estable, lo seguro.

Pero, él necesita de la aventura, lo desconocido, lo pasajero; busca una mujer que lo haga sufrir.

¡Triste realidad! Se ha cansado del amor de la esposa, y ansía el dolor, la indiferencia y la culpa.

La infidelidad está entretejida en las propias células de Giovanni; es su naturaleza. “El pecado que habita en mí”, diría San Pablo.

Lo peor de la infidelidad no es las terribles consecuencias sociales y personales, sino la incapacidad que genera para creer en las promesas divinas: el infiel cree que Dios también es infiel.

Cada vez que piensa en el amor divino, lo hace desde su perspectiva humana de amar.

El amor humano, por más sincero y bonito que parezca, está manchado de egoísmo: ama cuando le conviene, esperando algún beneficio como retorno.

Con Dios, las cosas son diferentes: él ama por el simple hecho de amar.

A pesar de lo que el ser humano haga o deje de hacer; simplemente, ama. Su naturaleza es el amor.

El ser humano necesita sentirse amado por Dios, para mirar adelante y vivir la vida victoriosa. Pero, cada vez que piensa en la fidelidad de Dios, mira su propia infidelidad y desespera.

La pregunta que lo desorienta y lo deja confundido es: ¿cómo puede Dios cumplir su promesa, si yo no puedo cumplir la mía?
La respuesta es sencilla: ¡Dios es Dios! Es eterno, y todo lo suyo es, también, eterno. Podrán pasar los años y los siglos; las edades vendrán una detrás de la otra, pero la fidelidad y el amor divinos durarán para siempre.
Si dejase de amar, se negaría a sí mismo, menciona el versículo de hoy. Por eso, hoy, encara los desafíos de la vida sin temor. El amor echa fuera el temor; el amor limpia el pasado, redime y transforma.

El amor nunca acaba, a pesar de las incoherencias del corazón humano; a despecho de las locuras de la juventud o de los desvaríos de la adultez. El amor seguirá siendo amor por los siglos de los siglos. Dios es la esencia del amor.

Empieza este día recordando que “si fuéremos infieles, él permanece fiel; él no puede negarse a sí mismo”. 2 Timoteo 2:13.




Matutina del 25 de Julio del 2011.

EXTRAÑOS
Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado. Colosenses 1:21.

En otro tiempo. Allá, en los rincones más apartados de la ignorancia espiritual; en las sombras del alejamiento de Dios; en los páramos de la desesperación.

Cuando no conocíamos a Cristo; cuando, intentando ser felices a nuestro modo, peregrinábamos por caminos tormentosos que nos conducían a la muerte.

En otro tiempo. Cuando llegaba la noche y no podíamos dormir, porque la culpa generaba un miedo espantoso de la soledad; cuando sentíamos un dolor extraño dentro del pecho, y no sabíamos definirlo.

A nosotros, que éramos extraños, porque nadie podía entender las incoherencias de nuestras acciones: sí, a nosotros, que éramos controlados por la mente enemiga; a nosotros, Dios nos buscó y nos encontró, y nos reconcilió por la sangre de su Hijo.

El versículo de hoy nos muestra que la raíz del sufrimiento es la mente enemiga: solo una mente enemiga puede maltratar a la naturaleza de la forma que lo hace; solo una mente enemiga puede acabar con la fuente de los recursos naturales, llevado por la voracidad de la ganancia.

¿Cómo explicar, si no existiese la mente enemiga, que un adulto abuse de un niño? ¿Cómo entender la autodestrucción de un joven, dominado por las drogas? ¿Cómo justificar la agresión de un hombre a la mujer que prometió amar hasta la muerte?

En vano intenta la psicología humana explicar los meandros intrincados del comportamiento humano; en vano, trata la sociedad de reeducar a un delincuente: solo Dios tiene la solución para el problema del pecado, porque solo él puede transformar la mente enemiga.

El instrumento para hacerlo se llama reconciliación. En la persona de Jesús, somos traídos de vuelta a los brazos del Padre.

Y ese día, la alocada carrera del ser humano llega a su fin. Ese día, no necesitas probar a nadie que eres lo que eres; ese día, simplemente te encuentras a ti mismo.

Por eso, hoy, sal de tu casa recordando la declaración de Pablo a los colosenses: “Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado”. Colosenses 1:21.


Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo

Matutina del 24 de Julio del 2011.

FORTALECIDOS
Fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad. Colosenses 1:11.

El escritor griego Esopo, que vivió allá por el siglo VI, cuenta la historia de un anciano león que, incapaz  ya de obtener alimentos por sus propios medios, decidió valerse de la astucia, para sobrevivir.

Se dirigió, entonces, a una cueva, y se tendió en el suelo, gimiendo y fingiendo que estaba enfermo.

Los animales, conmovidos al ver al rey enfermo, iban a visitarlo; pero, él los atrapaba y se los comía.

Un día, la zorra fue a verlo y, sin entrar en la cueva, desde una distancia prudencial le preguntó:

–¿Cómo está su salud, señor león?
El rey de los animales, jadeante y cansado, le pidió: –¿Por qué no entras a visitarme?
–Claro que entraría –le respondió la zorra–, si no viera que todas las huellas entran, pero no hay ninguna que salga.

El enemigo de Dios actúa como el león: finge, disfraza, engaña y seduce. 

Te hace creer que el poder combina con los gritos y los golpes; te hace pensar que la fuerza está relacionada con el dominio, el abuso y el maltrato.

Pero Pablo, en el texto de hoy, afirma que la “potencia de su gloria” sirve para toda paciencia y longanimidad.

Los caminos de Dios son diferentes de los senderos establecidos por el príncipe de las tinieblas de este mundo.

El Señor Jesucristo murió, y no obstante venció. Los hombres pensamos que la muerte es derrota.

El Príncipe del universo se humilló y fue exaltado; pero los seres humanos pensamos que la exaltación está relacionada con palco, luces y aplausos.

El consejo de hoy es que, a fin de percibir la vida desde la perspectiva divina, es necesario ser fortalecidos por Jesús.

Eso significa vivir en comunión diaria con él; convivir minuto a minuto, día a día, mes tras mes, hasta que el carácter del Maestro sea reproducido en nosotros.
Que este sea un día de sumisión y de entrega al poder divino. Que el compañerismo con Jesús sea la gran preocupación de tus horas; y que el carácter de Jesús, reflejado en tu vida, sea una inspiración para los que están a tu lado.
Sal, determinado a enfrentar los embates de la vida en el nombre de Jesús. Y sé “fortalecido con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad”.Colosenses 1:11.


Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo

Matutina del 23 de Julio del 2011.

RECONCILIACIÓN
Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación. 2 Corintios 5:18.

El ascensor era lo suficientemente amplio, y tenía capacidad para varias personas.

Sin embargo, Clayton prefirió tomar las escaleras, a pesar del maletín pesado; es que Lauro estaba en el elevador, y Clayton no deseaba hablar con él.

Nadie entendía la situación, porque ambos habían sido amigos hacía mucho tiempo. Lo peor es que los dos se sentían mal con esa situación.

Entonces, surgió la presencia de Juana, que sirvió de mediadora para reconciliarlos. Los tres se abrazaron. A partir de aquel día, Clayton y Lauro volvieron a sonreír.

No sé si percibiste que, cuando estás disgustado con alguna persona, no tienes paz en el corazón. Esa era la situación del ser humano después de caer en el pecado.

Recuerda que lo primero que hicieron Adán y Eva, después de la desobediencia, fue huir y esconderse de la presencia de Dios.

Esa situación tampoco dejaba feliz a Dios, porque amaba al ser humano y sufría al verlo huyendo de su amor. ¿Qué hacer? El texto de hoy enseña que la iniciativa de la reconciliación fue divina.

Todo esto proviene de Dios”, aclara Pablo. El ser humano no se salva porque quiera salvarse, sino porque Dios quiere hacerlo: es Dios quien lo busca, incansablemente, hasta encontrarlo.

A fin de que su presencia gloriosa, de santidad y de pureza, no destruya al pobre pecador, Dios se vale de un Mediador; y ese mediador es Cristo.

Quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo”. Aquí, encontramos la idea de que había una distancia enorme entre Dios y el hombre, y Cristo se constituyó en el puente a través del cual podemos tener otra vez acceso al Padre.
Con su naturaleza divina el Señor Jesús toma la mano del Padre, y con su naturaleza humana extiende su otra mano en dirección al hombre caído, a fin de rescatarlo. Y, de esta manera, reconcilia al hombre con Dios.
Todo lo que necesitas hacer es aceptar que Jesús te tome de la mano. Y hoy puede ser ese gran momento, porque cada mañana es siempre una nueva oportunidad.

No salgas, sin saber que “todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación”. 2 Corintios 5:18.



Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo

Matutina del 22 de Julio del 2011.

IMPIEDAD
Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. Romanos 1:18.

Las angostas callejuelas del pueblecito nos llevaron hasta el único hotel. Había comenzado a nevar, y el frío atravesaba el abrigo de lana que vestía.

Era un pequeño hotel, de pocas habitaciones y techo de calamina. Para pasar una noche de emergencia, estaba más que bien.

El recepcionista, un hombre obeso, mal encarado, nos recibió de mala gana. Al enterarse de que éramos pastores, vociferó y espetó pestes de Dios y de los creyentes.

No le hicimos caso; pagamos y entramos. “Es un hombre sin cultura”, me comentó mi compañero, en un intento de amenizar la actitud grosera del hombrón.

Tal vez sí; quizás, él dijo todo aquello porque era falto de cultura. Pero la impiedad, que significa irreverencia contra Dios, no es patrimonio de gente sin cultura.

La mañana que escribo este devocional, los periódicos publican la noticia de que la escritora Ariane Sherine y el biólogo Richard Dawkins iniciaron una campaña publicitaria, en los ómnibus de Londres.

Enormes pancartas exhiben la frase: “Probablemente Dios no existe. Para de preocuparte y vive la vida”.

Los autores de la campaña alegan que la suya es una reacción en contra de la histeria de los cristianos que, frente a la crisis económica que asusta al mundo, dicen que es el juicio divino sobre los hombres impenitentes.

Hay dos problemas detrás de la noticia: el primero es la “impiedad” del hombre moderno: San Pablo ya anunció que esta sería una característica de los tiempos previos a la segunda venida de Cristo.

El segundo problema es la idea equivocada de la ira divina.

La palabra “ira”, en hebreo, es orge, que literalmente significa “impulso violento”, pero que también significa “indignación” o “rechazo”.
Tú no puedes imaginar a Dios llevado a actuar por impulso violento; eso es propio de la naturaleza pecaminosa. Dios es santo; en él, no tienen cabida los “impulsos violentos”.
Pero, por otro lado, Dios tampoco acepta la actitud rebelde e irreverente del ser humano: lo libera a su propia destrucción.

Dios no necesita hacer nada para destruir al impiadoso; es solo dejarlo, y él se autodestruirá.

Hoy es el día de buena nueva; hoy es el día de salvación. Este es el momento de reconocer a Dios, y de permitir que él asuma el control de la vida.

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad”. Romanos 1:18.


Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo

Matutina del 21de Julio del 2011.

LA SOMBRA
Tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos. Hechos 5:15.

Hay personas que jamás olvidamos: el tiempo pasa, la juventud se va, las arrugas aparecen, como surcos que abre el tiempo; pero, el recuerdo de ellas perdura.

Su influencia es semejante a un perfume que insiste en quedar impregnado en la piel. Creo que Pedro era una de esas personas.

Los últimos años de su vida, la gente seguía colocando lechos y camas con la idea de que, al pasar el apóstol, “a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos”.

Me emociona leer esto, porque este Pedro que las personas seguían por todos lados era el mismo que, una noche oscura y fría de invierno, había negado al Señor Jesús.

En aquel momento, después de que el gallo cantara por tercera vez, el derrotado Pedro corrió desesperado, rumbo a las tinieblas de su propia consciencia.

El martilleo de la culpa lo golpeaba, inclemente: había traicionado a su Maestro; lo había abandonado en el momento en que el Señor más lo necesitaba.

El rayar de un nuevo día encontró a un hombre hecho pedazos. El enemigo le susurraba: “Tú ya no vales nada, ¿por qué no te ahorcas, como lo hizo Judas?” En el silencio del alba, sin embargo, recordó aquella mirada de Jesús, al cruzar el patio del Templo.

Humillado, azotado, burlado, el Maestro le expresó, en aquella mirada: “Tú, Pedro, lo arruinaste todo. Pero, yo vine para hacer todo de nuevo. Confía en mí; yo te sigo amando”. 

Fue aquella mirada lo que lo animó a creer que era posible levantarse. Y se levantó. Cayó de rodillas, pidiendo perdón, y se irguió.
Antes de levantarte, es necesario caer arrodillado, y reconocer que tú no puedes. El poder de Dios solo se manifiesta en el alma contrita y humilde.
Poco tiempo después, encontramos a Pedro ordenando al paralítico: “No tengo oro ni plata, pero lo que tengo te doy. En el nombre de Jesús te digo, levántate y anda”. Y el hombre salió, saltando como un niño.

Sí, algunas personas van y vienen. Pero otras, como Pedro, llegan a tu vida y, a partir de ese momento, jamás eres el mismo: su influencia marca, impresiona e inspira.

Haz de este día un día de inspiración. Utiliza tu influencia para el bien. Pide a Dios que, por donde fueres, las personas deseen estar a tu lado, aunque sea para recibir tu sombra.

Que tu vida y tu influencia sean como las de Pedro: “Tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos”. Hechos 5:15.


Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo

Matutina del 20 de Julio del 2011.

EL NOMBRE DE JESÚS
Sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Hechos 4:10.

Creo en los milagros. A lo largo de mi vida, los he presenciado muchas veces. 

Desde vidas transformadas hasta enfermos curados por Dios, cuando la ciencia dictaminaba que no había más posibilidad de recuperación.

El otro día, un joven me preguntó por qué hoy Dios no sigue operando milagros, como en los tiempos apostólicos.

La verdad es que sí, los sigue operando hoy como ayer. Solo que, en los tiempos apostólicos, la iglesia necesitaba más de ellos porque representaban una especie de credencial de poder, para establecer la obra del evangelio.

El texto de hoy menciona el nombre de Jesucristo. En los tiempos apostólicos, los grandes milagros ocurrían “en el nombre de Jesús”.

Mirando hacia aquellos tiempos, el pueblo cristiano corre el peligro de banalizar el nombre de Jesús, creyendo que es una especie de fórmula mágica para resolver todo tipo de problemas.

En la Biblia, el nombre de una persona simbolizaba su carácter. Hacer las cosas en el nombre del Señor es vivir la vida que él vivió, reflejar su carácter y andar en sus caminos.

Cuando Jesús estuvo en esta tierra, advirtió que, en el día final, muchos que estarán condenados a la muerte eterna se presentarán a él, alegando que habían hecho milagros en “su nombre”.

Y la respuesta del Maestro será: “Yo no os conozco, apartaos de mí, obradores de maldad”.

¿Puede un obrador de maldad hacer milagros en el nombre de Jesús?

¡Evidentemente que sí! Esas personas se limitaron a mencionar el nombre, pero se resistieron a reflejar el carácter del Salvador.

Hoy es un día para meditar. ¿Hasta qué punto el carácter de Jesucristo se refleja en mi vida?

Ve a Jesús esta mañana, y permite que él conduzca tus caminos. Y prepárate para los grandes milagros que el Señor está dispuesto a obrar en la vida de los que lo buscan de todo corazón y con toda humildad.

Sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano”. Hechos 4:10.


Autor: Pastor Alejandro Bullón.
Del Libro: Plenitud en Cristo
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